Gabriela Calderon

Un blog para discutir eventos politicos y economicos desde un punto de vista liberal. A blog for the discussion of political and economic events from a classical liberal point of view.

Wednesday, July 04, 2007

Neoliberalismo, ¿qué es eso?

por Gabriela Calderón



Guayaquil, Ecuador— Mario Vargas Llosa dice: “A lo largo de
una trayectoria que comienza a ser larga, no he conocido todavía a
un neoliberal”. Yo tampoco. Sin embargo, parecen estar en todas partes
porque políticos de distintos sesgos ideológicos suelen nombrarlos.
Se habla mucho de la “larga noche neoliberal” que ha vivido el
Ecuador y varios personajes de nuestra política, tanto de izquierda
como de derecha, suelen distinguirse de estos terribles “neoliberales”.


Es importante analizar el uso de este término. George Orwell dijo que
el lenguaje es una herramienta poderosa cuando se la utiliza para bien se
comunica y cuando se la utiliza para mal se confunde o desinforma. “El
lenguaje político” decía Orwell, “está diseñado
para lograr que las mentiras parezcan verdades y el asesino respetable, y
para dar una apariencia de solidez al mero viento”. Esto tiene particular
importancia dentro del debate ideológico, el cual, como nos explica
el abogado peruano Enrique Ghersi, no se rige por la lógica sino por
las reglas de la retórica.


Ghersi, quien ha escrito, hasta donde yo se, el único estudio académico
respecto al origen del término “neoliberalismo” (“El
mito del neoliberalismo”) nos explica que esa palabra ha tenido varios
usos pero que hoy “se utiliza para caracterizar cualquier propuesta,
política o gobierno que, alejándose del socialismo más
convencional, propenda al equilibrio presupuestal, combata la inflación,
privatice empresas estatales y, en general, reduzca la intervención
estatal en la economía” . A pesar de que si se dieron reformas
liberales estas muchas veces se combinaron con políticas públicas
equivocadas tales como un mal manejo de la deuda o un gasto público
sin control.


De esta manera, se pretende asociar a los liberales con políticas o
gobiernos que nunca hemos respaldado o defendido. Por ejemplo, el hecho de
que respaldemos como principio general la privatización de empresas
estatales, no significa que estemos de acuerdo con la transformación
de un monopolio público en uno privado (TELMEX, por ejemplo).


Vargas Llosa, quien frecuentemente es acusado de formar parte de esa peste
moderna —los neoliberales, explica que:


Un “neo” es alguien que es algo sin serlo, alguien que está
a la vez dentro y fuera de algo, un híbrido escurridizo, un comodín
que se acomoda sin llegar a identificarse nunca con un valor, una idea, un
régimen o una doctrina. Decir “neo-liberal” equivale a
decir “semi” o “seudo” liberal, es decir, un puro
contrasentido. O se está a favor o seudo a favor de la libertad, como
no se puede estar “semi embarazada”, “semi muerto”,
o “semi vivo”.



Orwell advirtió en 1946 que las palabras con significado confuso conducían
a un pensamiento confuso y viceversa. Esto está sucediendo con la palabra
“neoliberalismo” no solo en nuestro país sino en toda Latinoamérica.
Como dice Ghersi en su ensayo, con ese término se busca descalificar
a las propuestas liberales con “aventuras políticas desgraciadas,
propuestas absurdas, corrupción extendida o la pura frivolidad”.
Pero la palabra en sí no tiene significado claro y esto hace que sea
fácil utilizarla para descalificar y confundir el debate.



Las discusiones entre niños, tan risibles para los adultos, suelen
involucrar “elocuentes argumentos” tales como “¡Qué
te importa cara de torta!”. Ni los niños ni nosotros entendemos
qué significa exactamente esa frase, solo sabemos que el niño
que la usó se quedó sin argumentos y no le quedó otra
que hacerlo quedar al otro como “un cara de torta”. La gran mayoría
de los niños maduran y llegan a contestar con argumentos.



Es fácil utilizar epítetos en lugar de argumentos. Lo peligroso
es que el debate ideológico, tan importante en estos momentos que estamos
por escribir una nueva constitución, se vea plagado de epítetos
y no de argumentos sólidos.


Este artículo fue publicado originalmente en El
Universo
(Ecuador) el 3 de julio de 2007.

2 Comments:

Blogger Silvia García said...

Muy buen articulo, me ha encantado la comparación de los niños con los políticos, en el fondo siempre nos queda algo de la niñez y en la política se palpa mas a menudo esa falta de argumentos.

3:28 PM  
Blogger Santhros ibn Shinu said...

"Es fácil utilizar epítetos en lugar de argumentos."

Es tan fácil que algunas veces me he preguntado si acaso esa capacidad es parte integral de la naturaleza humana.

No estoy de acuerdo con el abogado peruano. Decididamente, el debate ideológico como lo llevamos en Latinoamérica es un intercambio de subjetividad. Pero, no en todas las latitudes se observa esa calidad de intercambio, en otros se fundamentan las ideas subjetivas con hechos y el resultado es la confrontación de verdaderos argumentos.

El punto es que en la realidad nacional es así, pero no debería serlo.

En cuanto al ícono neoliberal. Pues. ¿Neoliberalismo es una tendencia ideológica, una tesis macroeconómica o una postura filosófica?

Los que creemos en la libertad tenemos la culpa de que se haya satanizado porque hemos callado cuando se ha utilizado el término de manera salaz.

3:45 PM  

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